
Reformas en Villaviciosa: cuando tu casa pide un cambio a gritos
Llevamos más de veinte años pateando obras por toda la comarca de la sidra, y si algo hemos aprendido es que cada casa en Villaviciosa, Colunga o Nava tiene su propia historia y sus propios achaques. Muchas veces nos llaman porque “huele a cerrado” o “salen manchas en la pared del fondo”. Casi siempre, el diagnóstico es el mismo: humedades de cimentación que suben por los muros de piedra o condensación por culpa de unas ventanas que ya no cierran como debieran. O esa instalación eléctrica, con cables de tela y fusibles de plomo, que da respeto hasta enchufar el secador. Son casas con mucho encanto, casonas y caserías con muros que han visto de todo, pero que necesitan una puesta a punto seria para vivirlas hoy.
No se trata de tirar todo y hacerlo nuevo sin más. Se trata de entender lo que se tiene entre manos. Una reforma aquí, en el corazón de la zona de la sidra, es saber respetar la piedra, la madera, y a la vez hacer que la casa sea cómoda y no un pozo sin fondo de facturas de gasoil. La faena empieza por un buen diagnóstico, por ver de dónde viene el problema de verdad y no poner solo un parche.
Nuestra forma de trabajar: de la estructura a los acabados
Cuando nos metemos en una reforma integral, lo hacemos de verdad. No dejamos nada a medias tintas. Aquí no vale una mano de pintura para tapar la humedad, porque a los seis meses vuelve a salir el verdín. Hay que ir al origen.
- Saneamiento y aislamiento: Lo primero es la salud de la casa. Si hay humedad, la localizamos y la cortamos de raíz. A veces toca levantar el suelo para meter una buena solera ventilada, otras veces inyectar resinas en los muros o colocar un buen drenaje por fuera. Después, aislar. Un buen aislamiento térmico en cubierta y paredes es la mejor inversión que se puede hacer, que el orbayu aquí no perdona y la calefacción está por las nubes.
- Instalaciones nuevas y seguras: Arrancamos toda la fontanería vieja de cobre o plomo que da problemas y la ponemos nueva en multicapa. Lo mismo con la electricidad: cuadro nuevo, protecciones, cableado en condiciones y suficientes enchufes, que las casas de antes no estaban pensadas para tanto aparato.
- Redistribución de espacios: Tiramos ese pasillo oscuro que no vale para nada y abrimos la cocina al salón. Ganar luz y sensación de amplitud lo cambia todo. Estudiamos la distribución para que sea práctica, para que la casa trabaje para ti y no al revés. Siempre mirando que los muros que tocamos no sean de carga, claro, que para eso está la cabeza.
- Acabados que duran: Desde el suelo, poniendo una buena tarima flotante que aguante la batalla del día a día, hasta las ventanas. Aquí siempre recomendamos PVC con rotura de puente térmico o madera tratada de calidad. Se nota al momento en el confort y en el bolsillo. Y por supuesto, baños, cocinas, carpintería interior… todo rematado como tiene que ser.
El papeleo con el Ayuntamiento: la licencia de obra
Esto es un paso que a muchos les da pereza, pero es fundamental hacerlo bien para no tener sustos. En el Ayuntamiento de Villaviciosa, como en casi todos, la cosa depende del tamaño del “fregao”. Si vamos a hacer una obra grande, de las que implican tirar un tabique, cambiar la distribución, tocar la fachada o elementos de la estructura, necesitamos una licencia de obra mayor. Esto requiere un pequeño proyecto técnico y lleva su tiempo.
Para faenas más sencillas, como cambiar los azulejos del baño y la fontanería sin mover nada de sitio, pintar o cambiar el suelo, suele ser suficiente con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite más rápido y sencillo. Nosotros nos encargamos de orientaros en esto, porque cada obra es un mundo y es mejor preguntar antes que llevarse una sorpresa con la visita del técnico municipal.
No es lo mismo reformar un piso que una casería
Esto hay que tenerlo muy claro. Cuando nos metemos en un piso en el centro de Villaviciosa o en Sariego, la cosa suele estar más acotada. Nos centramos en el interior: distribución, instalaciones, acabados… La cubierta, la fachada, los bajantes y la estructura son cosa de la comunidad de vecinos. La obra es más controlada.
Pero una casa, una casona o una casería en el campo es otra historia. Ahí eres responsable de todo, desde la primera teja del tejado hasta el último centímetro del desagüe. La reforma es completa de verdad: hay que revisar el tejado, las posibles humedades que suben del terreno, el estado de los muros de carga, la fachada, el saneamiento… Es una obra de mayor envergadura, pero el resultado de devolverle la vida a una casa así, eso no tiene comparación.
Hablemos de tu proyecto y del presupuesto
Cada casa es un mundo y cada reforma, un traje a medida. Por eso no nos gusta dar números al aire. Lo que hacemos es quedar contigo, nos acercamos a la vivienda, sea en Villaviciosa, en Quintes o en Argüeru, la vemos con calma, escuchamos lo que quieres hacer y lo que necesitas. Medimos, tomamos notas, vemos los puntos conflictivos y, con todo eso, te preparamos un presupuesto cerrado y detallado. Sin compromiso y sin sorpresas a mitad de obra. Para que sepas desde el primer día lo que hay, con total claridad.
Preguntas frecuentes
Tengo un piso en el Casco Histórico de Villaviciosa, ¿puedo cambiar las ventanas por unas de PVC?
Hay que tener mucho cuidado ahí. El Casco Histórico de Villaviciosa tiene un Plan Especial de protección que regula mucho las intervenciones en fachadas. Generalmente, se exige mantener la estética original, lo que suele implicar carpinterías de madera o, en algunos casos, imitaciones de muy alta calidad que el Ayuntamiento tiene que aprobar previamente. Antes de comprar nada, es imprescindible hacer la consulta en la oficina de urbanismo para ver qué materiales y acabados están permitidos exactamente en tu edificio. No te la juegues.
Durante la reforma integral de mi casa, ¿eso va a ser un caos de polvo?
Vamos a ser sinceros: una obra, y más una integral, genera polvo y molestias. El que diga lo contrario, miente. Lo que sí hacemos es tomar todas las medidas posibles para minimizarlo. Protegemos con plásticos las zonas que no se tocan, sellamos puertas, usamos herramientas con aspiración siempre que se puede y organizamos la faena para que las fases más sucias, como las demoliciones, se