

Reformar en Allande: Lo que nos encontramos al tirar el tabique
Llevamos más de veinte años con el martillo en la mano por todo el Suroccidente, y si algo hemos aprendido es que cada casa en Allande tiene su propia historia metida en los muros. Aquí no es llegar y pintar. Cuando abres una pared en una casería de las de antes, te puedes encontrar de todo. Muros de piedra que por fuera parecen una roca y por dentro son un relleno de ripio y barro que se deshace con mirarlo. Vigas de castaño comidas por la carcoma que aguantan de milagro. Y humedades, muchas humedades que suben desde el suelo y que alguien tapó hace treinta años con un friso de madera.
Esto no es un problema, es la realidad de la construcción de aquí. Son casas fuertes, hechas para aguantar nevadas y chaparrones, pero el tiempo no perdona. Nuestro trabajo empieza por entender eso. Por saber dónde está el muro de carga de verdad, por dónde respira la casa y por dónde se está colando el agua. Conocemos el percal, desde Pola de Allande hasta el pueblo más escondido. No es lo mismo una casa orientada al norte, que se pasa el invierno a la sombra, que una que recibe el sol de la tarde.
Nuestra forma de hacer las cosas: orden y un solo interlocutor
Aquí no nos gustan las chapuzas ni las prisas que salen caras. Lo primero es sentarnos contigo, tomar un café si hace falta, y escuchar. ¿Qué quieres hacer? ¿Abrir la cocina al salón? ¿Sacar un baño más? ¿Aislar de una vez por todas esa habitación que parece una nevera? Después vamos a la casa. Hay que tocar las paredes, mirar el tejado, bajar al bajo a ver si hay capilaridad. Un presupuesto por teléfono, sin ver la obra, es una lotería.
Una vez que tenemos claro el trabajo, lo planificamos todo. Nosotros nos encargamos de coordinar a todos los gremios: el albañil, el fontanero, el electricista, el carpintero, el pintor… No tienes que andar llamando a cinco personas distintas. Hablas con nosotros, y punto. Así evitamos los líos de “es que el fontanero no me dejó los tubos donde dijo” o “el electricista tiene que esperar a que el pladurista termine”. El orden en la obra es lo que ahorra tiempo y disgustos.
Y los materiales, claro. Sabemos lo que funciona aquí y lo que no. Un buen aislamiento en cubierta y paredes es fundamental, que los inviernos en el interior son largos. Ventanas que cierren bien, que no te entre el aire por las juntas. Y soluciones para la humedad que funcionen de verdad, no parches que duran un año.
Los papeles del Ayuntamiento: la licencia de obra
El tema del papeleo siempre asusta un poco, pero es más sencillo de lo que parece. En el Ayuntamiento de Allande, como en casi todos, las cosas se dividen en dos. Si vas a hacer una obra pequeña, como cambiar los azulejos del baño, pintar o acuchillar el parqué, normalmente con una comunicación previa o una declaración responsable es suficiente. Es un trámite rápido para decir “oiga, que voy a hacer esto”.
Ahora, si la cosa es más seria, si vamos a tirar un tabique para unir dos habitaciones, tocar la estructura, abrir un hueco nuevo en la fachada o cambiar el tejado, entonces necesitamos una licencia de obra mayor. Esto implica presentar un pequeño proyecto que un técnico tiene que revisar. Tarda un poco más, es lógico, pero es la garantía de que todo se hace bien y conforme a la normativa. Nosotros te guiamos en todo esto, para que presentes los papeles que tocan y no se eternice el proceso.
El gran matiz: no es lo mismo un piso que una casería
Esto es de cajón, pero hay que explicarlo. Reformar un piso, aunque sea una reforma integral, es una cosa. Te preocupas de tu puerta para adentro. El tejado, la fachada, los bajantes generales… todo eso es cosa de la comunidad de vecinos. La obra está mucho más acotada.
Una casa unifamiliar, una palloza o una casería es el lote completo. Eres el responsable de todo, de la primera teja a la última piedra del cimiento. Por eso, al planificar la reforma, hay que mirar más allá de la cocina y los baños:
- El tejado: Es el sombrero de la casa. Hay que revisar la estructura de madera, el aislamiento y el estado de la pizarra o la teja. Una gotera es el principio de muchos males.
- La fachada: En las casas de piedra, un buen rejuntado con mortero de cal es clave para que el muro respire y no entre agua. También hay que ver si hay grietas o problemas estructurales.
- Las humedades: El gran enemigo en el campo. Hay que identificar de dónde vienen: del terreno (capilaridad), de una fuga (filtración) o de la vida diaria (condensación). Y atacarlas de raíz, no solo taparlas.
- La estructura: Esas vigas de madera viejas hay que revisarlas a conciencia. Ver si tienen xilófagos, si han cedido por el peso o si la humedad las ha dañado.
Hablamos y te damos un presupuesto claro
Cada casa es un mundo y cada familia tiene sus necesidades. Lo mejor es que nos llames. Nos acercamos a donde estés, en Allande, Tineo, Cangas del Narcea o por la zona. Vemos la obra, medimos, escuchamos tus ideas y te preparamos un presupuesto cerrado, detallado y sin compromiso ninguno. Que por mirar y echar números no se cobra. Así sabes desde el primer día a qué atenerte, sin sorpresas a mitad de camino.
Preguntas frecuentes
¿Trabajáis solo en Allande o también en concejos de alrededor?
Aunque estamos muy centrados en Allande, nos movemos por todo el Suroccidente sin problema. Hacemos muchas obras en Tineo, Cangas del Narcea, Salas y los concejos de la comarca. Conocemos la zona, los proveedores y las particularidades de la construcción de aquí, así que donde haya una casa para arreglar, allí vamos.
Mi casa es de piedra y tiene mucha humedad en la planta baja, ¿tiene solución?
Es el problema más típico que nos encontramos en las caserías y casas antiguas de la zona. Y sí, claro que tiene solución, pero hay que hacerla bien. No vale con dar una pintura antihumedad y listo. La solución de verdad suele pasar por actuar desde fuera, haciendo un drenaje perimetral para alejar el agua de los muros, o por actuar por dentro creando cámaras de aire ventiladas (lo que se llama un trasdosado) o inyectando resinas especiales en el muro. Hay que ver cada caso para dar con la tecla correcta.
¿Necesito un proyecto de un arquitecto para cualquier obra?
No, para nada. Para obras menores como cambiar un suelo, alicatar un baño o pintar, no hace falta. Solo es necesario un proyecto técnico firmado por un arquitecto o aparejador cuando se trata de una obra mayor. Es decir, si se toca la estructura (pilares, vigas, muros de carga), se altera la distribución de forma sustancial, se modifica la fachada o se amplía la vivienda. Para esas obras sí es obligatorio, y es algo en lo que también te podemos asesorar.