

Reformas en Candamo: lo que no se ve a simple vista
Llevamos ya una pila de años pateando Candamo y los concejos de alrededor, como Grado, Pravia o Las Regueras. Y si algo hemos aprendido es que cada casa, cada piso, es un mundo. Sobre todo aquí, donde te encuentras desde la casería de piedra que lleva cien años en pie hasta la vivienda de los setenta que pide a gritos una segunda vida. Lo que se ve por fuera es una cosa, pero la verdad de una casa sale cuando empiezas a picar.
Lo que nos encontramos al abrir paredes en muchas viviendas de la zona es casi siempre lo mismo. Instalaciones eléctricas de cuando Franco era corneta, con cables de tela que dan hasta miedo y sin toma de tierra. Fontanería de plomo o de hierro que está pidiendo la jubilación a gritos, con una presión de agua que casi no llega para la ducha. Y la humedad, claro. La humedad aquí es el pan nuestro de cada día. Muros de piedra que chupan agua del terreno como si no hubiera un mañana, condensaciones que te pintan las esquinas de negro… Es lo primero que hay que atajar, si no, todo lo que hagas encima es tirar el dinero.
Pero ojo, que también nos encontramos con vigas de castaño que aguantan lo que les echen y muros de carga que son una maravilla. La clave es saber qué se puede salvar, qué hay que reforzar y qué es mejor tirar y hacer de nuevo. Ahí es donde se nota la experiencia.
Nuestra forma de trabajar: sin sorpresas
Nosotros no somos de llegar y empezar a tirar tabiques a lo loco. Lo primero es ir a ver la casa, sentarnos con vosotros y escuchar. ¿Qué queréis hacer? ¿Necesitáis más luz, tirar un tabique para juntar la cocina con el salón, sacar un baño donde ahora hay una despensa? Escuchar es la mitad del trabajo.
Con eso en la cabeza, miramos la estructura, las bajantes, los puntos de luz… todo. Medimos, apuntamos y estudiamos la mejor manera de hacerlo. Nos gusta ser claros desde el principio. Te vamos a decir si esa pared que quieres tirar es un muro de carga y hay que poner una viga, o si meter el baño ahí va a ser un lío por las bajantes. A partir de ahí, preparamos un presupuesto cerrado. Aquí no hay sustos de última hora. Lo que se presupuesta es lo que se paga, a no ser que a mitad de obra decidáis poner un jacuzzi de oro, claro.
Cuando nos metemos en faena, vamos por gremios, coordinados. Aquí no vale eso de que el fontanero se pise con el electricista. Cada cosa a su tiempo: demolición, albañilería, instalaciones, pladur, alicatados, pintura… todo en orden para que la obra avance y no se eternice.
Los papeles del Ayuntamiento: la licencia de obra
Esto del papeleo siempre asusta un poco, pero es más sencillo de lo que parece. Si la reforma es gorda, si vamos a tocar un muro de carga, cambiar la distribución de la casa, abrir un ventanu nuevo en la fachada o meterle mano al tejado, eso se considera obra mayor. Ahí toca pedir una licencia de obra en el ayuntamiento de Candamo. Es un trámite que lleva su tiempo, porque tienen que revisarlo los técnicos municipales.
Para cosas más sencillas, como cambiar los azulejos del baño y la cocina, pintar o poner un suelo nuevo sin tocar lo de abajo, suele bastar con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite más rápido y directo. Nosotros os ayudamos con todo esto, os decimos qué hace falta en cada caso y os orientamos para que no haya ningún problema.
No es lo mismo reformar un piso que una casa entera
Hay una diferencia como de la noche al día. En un piso, te preocupas de tu puerta para adentro. La fachada, el tejado, los canalones, las escaleras… eso es cosa de la comunidad de vecinos. La obra se centra en la distribución interior, los acabados, las instalaciones. Es una obra más contenida.
Pero en una casa o una casería, la cosa cambia. Ahí todo es tuyo, para lo bueno y para lo malo. El tejado, que es lo primero que hay que mirar para que no entre agua y te pudra la estructura. La fachada, que igual necesita un buen saneado, rejuntear la piedra o meterle un sistema de aislamiento por fuera para quitar el frío. Y las humedades por capilaridad, las que suben del suelo, que en las casas de pueblo es un clásico y hay que saber cómo tratarlas bien para que no vuelvan a salir.
Si estás pensando en darle una vuelta a tu casa en Candamo, o por la zona del centro de Asturias, llámanos. Nos acercamos, vemos lo que necesitáis, os damos nuestra opinión sincera y os preparamos un presupuesto detallado y cerrado. Sin compromiso ninguno, que para hablar se entiende la gente.
Preguntas frecuentes
¿Por dónde empezamos la reforma?
Siempre por la base. Lo primero es asegurar la estructura y la envolvente. Es decir, que el tejado no tenga goteras y que los muros estén sanos y sin humedades. De nada sirve poner una cocina de diseño si en invierno te entra agua o se te llena la pared de moho. Una vez solucionado lo gordo, ya nos metemos con las instalaciones (fontanería y electricidad) y la distribución interior.
Tenemos una casa de piedra antigua en Candamo, ¿es muy complicado aislarla?
No es complicado, pero hay que hacerlo bien. El muro de piedra es muy bonito, pero a nivel térmico es un desastre. La solución más habitual es hacer un trasdosado por el interior: levantamos un tabique de pladur por dentro, dejando una cámara de aire que rellenamos con un buen material aislante. Así cortas el frío y la humedad de raíz sin tocar la fachada de piedra original. Es un trabajo que cambia la casa por completo.
¿Os encargáis de coordinar a todos los gremios?
Por supuesto. Ese es nuestro trabajo. Nosotros nos encargamos de todo: albañiles, fontaneros, electricistas, carpinteros, pintores… Llevamos años trabajando con los mismos profesionales de confianza. Así nos aseguramos de que el trabajo se hace bien, en los plazos que tocan y sin que tengas que andar tú detrás de nadie. Tú solo hablas con una persona, con nosotros.