

Reformar una casa en Ponga: más que una mano de pintura
Llevamos más de veinte años metidos en faena por todo el oriente de Asturias, y si algo hemos aprendido es que una casa en Ponga, en Amieva o en Caso no es como un piso en una ciudad. Aquí las casas tienen carácter, sí, pero también tienen sus achaques. Lo vemos a diario: entramos en una casa de piedra, preciosa por fuera, y lo primero que nos golpea es el olor a humedad. Ves las paredes de abajo manchadas, la pintura bufada. Es el pan nuestro de cada día en estas construcciones antiguas si no se han tratado bien.
Luego miras las instalaciones. Cables de tela que dan miedo con solo mirarlos, tuberías de plomo o de hierro que a saber cómo están por dentro. Y la distribución… cocinas pequeñas y oscuras, pasillos largos que no llevan a ningún sitio y habitaciones que se roban la luz unas a otras. No se puede vivir así, por muy guapa que sea la casa por fuera.
Nuestra forma de trabajar: sanear, no parchear
Cuando nos llaman para una reforma, lo primero es entender el problema de raíz. No nos vale con picar un poco y dar una capa de mortero hidrófugo. Eso es una chapuza que dura dos inviernos. Nosotros nos centramos en soluciones de verdad, en hacer las cosas para que duren otros cincuenta años. Para nosotros, una reforma integral en una casa de montaña abarca varias cosas clave:
- Humedades: Lo primero es sanear. A veces hay que hacer un buen drenaje perimetral por fuera de la casa para alejar el agua de los muros. Otras, la solución pasa por ventilar bien la base de la casa o aplicar tratamientos específicos en el interior. Lo que sea, pero que funcione.
- Aislamiento: Vivir en la montaña es lo que tiene, el frío aprieta. Un buen aislamiento es fundamental, no solo para estar a gusto, sino para no gastar una fortuna en calefacción. Trabajamos con trasdosados interiores, inyectamos aislante en cámaras si las hay o planteamos sistemas por el exterior si la fachada lo permite. Y por supuesto, ventanas nuevas que cierren bien y no dejen colar el aire.
- Instalaciones nuevas: Quitamos toda la instalación vieja, tanto de luz como de agua, y la ponemos nueva de arriba abajo. Con su cuadro eléctrico como mandan los cánones, sus boletines y todo en regla. Para que puedas enchufar lo que quieras sin que salten los plomos y abrir un grifo con presión y seguridad.
- Nuevos espacios: Nos encanta tirar tabiques que no sirven para nada. Abrir la cocina al salón, crear un espacio grande y luminoso donde hacer vida de verdad. Reorganizamos las habitaciones para que todas tengan su luz y su ventilación. Se trata de adaptar la casa a cómo se vive ahora, no a cómo se vivía hace un siglo.
¿Y los permisos del Ayuntamiento?
El papeleo con el Ayuntamiento de Ponga es un paso que no nos podemos saltar. No es tan complicado si sabes lo que haces. Básicamente, depende de la envergadura de la faena que vayamos a liar. Si vamos a tocar la estructura de la casa, tirar un muro de carga, cambiar la fachada, las ventanas o reformar el tejado entero, eso se considera obra mayor. Para eso hace falta pedir una licencia de obra, y normalmente se necesita un pequeño proyecto hecho por un técnico.
En cambio, si la reforma es por dentro y no afecta a nada de eso, como cambiar el baño de sitio, alicatar la cocina, pintar o cambiar los suelos, suele bastar con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite más sencillo para obras menores. Nosotros nos encargamos de orientarte en todo esto para que no haya problemas y se haga todo como debe ser.
No es lo mismo reformar un piso que una casería entera
Hay una diferencia como de la noche al día. La reforma de un piso, aunque sea integral, suele centrarse en el interior. Cambias la cocina, los baños, el suelo, las puertas… pero no te preocupas del tejado ni de la fachada, porque eso es cosa de la comunidad de vecinos. El trabajo está más acotado.
Una casa de piedra o una casería es otra historia. Aquí eres responsable de todo, de los cimientos al tejado. La faena es mucho mayor porque casi siempre hay que meterle mano a la cubierta para que no entre ni una gota de agua, hay que revisar la estructura de madera, aislar los muros de piedra y, como decíamos antes, pelearse con las humedades que suben del terreno. Es un proyecto completo que toca todos los palos del oficio.
Hablemos de tu proyecto: presupuesto cerrado y sin sorpresas
Cada casa es un mundo y cada persona tiene sus ideas. Por eso no nos gusta dar precios al aire. Lo que hacemos es acercarnos, ver la casa contigo, medir, escuchar lo que quieres conseguir y, con todo eso sobre la mesa, te preparamos un presupuesto detallado y cerrado. Sin compromiso y sin coste alguno. Así sabes desde el primer día lo que te va a costar la obra, sin sustos a mitad de camino. Si tienes una idea rondando la cabeza para tu casa en Ponga o por la zona, llámanos y hablamos.
Preguntas frecuentes
¿Por dónde empezamos si quiero reformar mi casa?
Lo primero es que nos llames para quedar y ver la casa. Es imposible valorar un trabajo sin pisar la obra. En esa primera visita nos cuentas tu idea, vemos el estado real de la vivienda, las posibilidades que tiene y tomamos medidas. A partir de ahí, te preparamos una propuesta y un presupuesto detallado para que lo estudies.
Mi casa en Ponga tiene unos muros de piedra muy anchos, ¿se puede aislar bien sin perder el encanto?
Por supuesto. Es una de nuestras especialidades. La solución más habitual es hacer un trasdosado por el interior con un buen aislante y luego un acabado en pladur o en friso de madera. Así consigues un aislamiento térmico de primera y mantienes la estética que quieras. En algunos casos, si se quiere dejar la piedra vista por dentro, se pueden buscar otras soluciones como morteros térmicos especiales que ayudan a mejorar el confort sin tapar el muro por completo.
¿Cuánto tiempo puedo estar sin poder usar la casa durante la reforma?
Depende totalmente del tamaño de la obra. Si solo vamos a reformar un baño, en una semana o diez días puede estar listo. Si es una reforma integral de una casa entera, hablamos de varios meses. Siempre intentamos planificar la obra para que sea lo más ágil posible y, si se puede, sectorizar los trabajos para que puedas seguir usando parte de la vivienda, aunque en una reforma gorda lo más cómodo y rápido es que la casa esté vacía.