

Reformar una casa en Proaza: lo que no se ve a primera vista
Llevamos más de veinte años pateando obras por todo el centro de Asturias, y la zona de Proaza y el valle del Trubia la conocemos como la palma de la mano. No es lo mismo meterse en un piso de los años 80 en una ciudad que rehabilitar una casa de piedra aquí. Cuando nos llaman para ver una vivienda en Proaza, o en los concejos de al lado como Santo Adriano, Quirós o Teverga, ya sabemos más o menos lo que nos vamos a encontrar al picar la primera pared.
Aquí lo que manda es la casa tradicional asturiana. Muros de piedra que quitan el hipo, de anchos que ya no se ven, y estructuras de madera de castaño que han aguantado carros y carretas. El problema es que muchas veces, detrás de un enfoscado que parece sano, aparece la humedad. Humedad por capilaridad que sube del suelo, o filtraciones que llevan años ahí y han hecho de las suyas en las vigas. Nos hemos encontrado de todo: instalaciones eléctricas que eran un peligro con cables de tela, fontanería de plomo que pide a gritos la jubilación y distribuciones pensadas para otra vida, con pasillos largos y habitaciones pequeñas y oscuras.
Pero eso es lo guapo de nuestro trabajo. Coger una de esas casas, con toda su historia, y darle una vuelta para que sea cómoda y eficiente sin que pierda su alma.
Nuestra forma de trabajar en el valle del Trubia
Cuando nos llamáis, lo primero es ir a ver la casa. No damos presupuestos por teléfono ni por fotos. Necesitamos pisar la obra, ver la estructura, tocar las paredes y, sobre todo, escucharos. Nos contáis vuestra idea, lo que necesitáis, si queréis un espacio abierto, más luz, un baño más… y nosotros os decimos lo que vemos desde el punto de vista técnico.
A veces una viga que queréis quitar es de carga y hay que buscar una solución con un pilar o una viga metálica. Otras veces, ese muro de piedra que soñáis con dejar a la vista está en muy mal estado y hay que sanearlo a fondo. Somos claros, no nos andamos con rodeos. Os explicamos las opciones que hay, las buenas y las no tan buenas. Una vez que tenemos claro el proyecto, organizamos a todo el equipo: albañiles, fontanero, electricista, carpintero, pintor… gente de confianza con la que llevamos trabajando toda la vida. Nos coordinamos para que la obra fluya y no haya tiempos muertos, que es lo que más fastidia.
El tema de la licencia de obra en Proaza
El papeleo con el ayuntamiento es un paso que no se puede saltar, y aquí hay que saber lo que se hace. La normativa es bastante clara, aunque cada caso tiene su miga. Para que os hagáis una idea general:
- Obras que necesitan licencia de obra mayor: Si vamos a tocar la estructura (tirar un muro de carga, cambiar el tejado entero), alterar la fachada (abrir una ventana nueva, por ejemplo) o cambiar la distribución de la vivienda de forma sustancial, hace falta un proyecto técnico firmado por un arquitecto o aparejador y solicitar una licencia de obra en el Ayuntamiento de Proaza. Esto lleva su tiempo, porque los técnicos municipales tienen que revisarlo y dar el visto bueno.
- Obras que van con comunicación previa: Para cosas más sencillas, como cambiar los azulejos del baño y la cocina, pintar, cambiar el suelo o renovar las instalaciones sin tocar tabiques, normalmente es suficiente con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite más rápido y sencillo.
De todo este jaleo nos encargamos nosotros. Os asesoramos desde el principio y gestionamos lo que haga falta para que todo esté en regla. Ya conocemos el percal y sabemos qué puertas tocar.
No es lo mismo reformar un piso que una casería entera
Esto es importante tenerlo claro. Reformar un piso en el núcleo de Proaza suele ser más sencillo. Te preocupas de lo que pasa de tu puerta para adentro: distribución, acabados, instalaciones, ventanas… Pero la cubierta, la fachada y la estructura general del edificio son cosa de la comunidad de vecinos. El lío es menor.
Ahora, si nos metemos en una casa unifamiliar o una casería, la cosa cambia. Ahí eres responsable de todo. El tejado, que es la pieza clave para evitar humedades. La fachada, que hay que aislarla bien por fuera o por dentro para no tiritar en invierno. Las humedades que suben del terreno, que a lo mejor piden a gritos un drenaje perimetral. Y por supuesto, toda la estructura de madera, que hay que revisarla a fondo. Es una obra de más calado, pero el resultado de tener una casa a tu gusto, de arriba abajo, no tiene comparación.
Sea un piso o una casa de piedra, cada proyecto es un mundo. Si estáis pensando en darle una nueva vida a vuestra vivienda por la zona de Proaza, llamadnos. Nos acercamos, vemos el trabajo, charlamos un rato y os preparamos un presupuesto cerrado y detallado. Sin ningún compromiso, faltaría más.
Preguntas frecuentes
¿Se puede conservar la piedra original de las paredes interiores?
Sí, por supuesto, y es algo que hacemos mucho por esta zona. Lo primero es picar el revestimiento que tenga el muro para ver el estado real de la piedra y la junta. Si la piedra es buena y está bien asentada, la limpiamos a fondo, reparamos las zonas que lo necesiten y aplicamos un producto de protección para evitar que suelte polvo y protegerla de la humedad. El resultado suele ser espectacular y le da un carácter único a la casa.
¿Qué solución es mejor para el aislamiento en una casa de muros anchos?
En una casa de piedra con buenos muros, ya tenemos una base de inercia térmica muy buena. Lo principal es evitar los puentes térmicos. Una buena opción es hacer un trasdosado interior con aislamiento (placas de cartón-yeso con lana de roca o similar), que es muy efectivo y nos permite pasar las nuevas instalaciones por detrás. También es fundamental instalar ventanas de buena calidad con rotura de puente térmico y doble o triple acristalamiento. Y por supuesto, aislar bien la cubierta, que es por donde más calor se escapa.
¿Coordináis vosotros a todos los gremios o tengo que buscarlos yo?
Nosotros nos encargamos de todo. Es una reforma “llave en mano”. Tenemos nuestro propio equipo de confianza para cada oficio: albañilería, fontanería, electricidad, carpintería, pintura… Llevamos años trabajando juntos y sabemos cómo se organiza una obra para que no haya parones ni problemas. Vosotros solo tenéis un interlocutor, que soy yo, y nos encargamos de que todo el mundo cumpla con los plazos y las calidades acordadas.