Reformas en Ribadedeva: empresa local de reformas (Asturias)

Reforma en Ribadedeva, Asturias
Trabajo de reforma realizado por nuestro equipo en Asturias.
Vista de Ribadedeva, Asturias
Ribadedeva (Asturias). Foto: Wikimedia Commons.

Reformas en Ribadedeva: más allá de una mano de pintura

Llevamos más de veinte años pateando obras por el oriente de Asturias, desde Colombres hasta Llanes, y si algo hemos aprendido es que cada casa tiene su propia historia y sus propias manías. Aquí en Ribadedeva, pegados a la costa y con ese verde que lo empapa todo, la guerra de siempre es la misma: la humedad. Vemos casonas indianas preciosas, con unas galerías que quitan el hipo, pero con paredes que lloran en invierno. O pisos de costa donde el salitre se come las ventanas y la fontanería pide la jubilación a gritos.

El problema no es solo estético. Una instalación eléctrica de hace cuarenta años, con cables de tela, no es que sea vieja, es que es un peligro. Y esas distribuciones de antes, con pasillos larguísimos y habitaciones pequeñas y oscuras, hoy no son prácticas. La vida ha cambiado, y las casas tienen que cambiar con ella.

Nuestro trabajo: soluciones que duran

Nosotros no venimos a poner un parche. Si una pared tiene humedad, no la tapamos con pladur y a correr. Estudiamos de dónde viene. ¿Es capilaridad que sube del suelo? Pues hay que hacer un buen drenaje perimetral o buscar soluciones de barrera. ¿Es condensación? Entonces toca hablar de aislamientos, de ventilación y de ventanas que no sean un coladero. En estas casonas de piedra, una cámara de aire bien hecha y un buen aislante térmico marcan la diferencia entre tiritar en enero y estar a gusto en casa.

Lo mismo con todo lo demás. Nos gusta hacer las cosas a conciencia:

  • Instalaciones nuevas: Cambiamos toda la fontanería por cobre o multicapa y saneamientos que no den problemas en la vida. La electricidad, desde el cuadro hasta el último enchufe, para que puedas poner la vitrocerámica, el horno y el termo eléctrico a la vez sin que salten los plomos.
  • Nuevas distribuciones: Tirar un tabique para unir la cocina con el salón y ganar luz es un clásico. O sacar un baño más donde antes había una despensa inútil. Siempre buscamos aprovechar el espacio al máximo, respetando la estructura original de la casa. Si hay una viga de castaño buena, se queda. Si un muro de piedra tiene carácter, se saca a la vista.
  • Acabados y carpintería: Desde el suelo hasta el techo. Nos encargamos de todo: alicatados, suelos de madera o porcelánicos, puertas, ventanas de PVC o madera que aíslen de verdad del frío y del ruido. Y esas galerías de las casas de indianos, las tratamos con el mimo que se merecen para que vuelvan a lucir.

El papeleo con el Ayuntamiento, sin dolores de cabeza

Antes de empezar a picar, hay que pasar por el Ayuntamiento de Ribadedeva. Seamos claros, el tema de las licencias puede ser un lío, pero es más sencillo de lo que parece. Si la reforma es gorda, es decir, si vamos a tirar tabiques para cambiar la distribución, tocar la estructura o modificar la fachada o el tejado, hace falta una licencia de obra mayor. Esto requiere un pequeño proyecto hecho por un técnico.

Para obras más pequeñas, como cambiar el baño o la cocina sin mover paredes, pintar o cambiar el suelo, suele bastar con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite mucho más rápido. Nosotros nos conocemos el percal y os guiamos en todo el proceso para que no tengáis que preocuparos de nada.

No es lo mismo reformar un piso que una casona

Esto es importante, sobre todo aquí en el oriente, donde conviven pisos de verano con caserías de toda la vida. Reformar un piso, por lo general, es más acotado. Te centras en el interior: baños, cocina, suelos, instalaciones… El tejado y la fachada son cosa de la comunidad, un problema menos.

Una casa unifamiliar o una casona es otra historia. Aquí eres responsable de todo, de los cimientos al tejado. Y los frentes son muchos más: las goteras, el aislamiento de la cubierta, la fachada de piedra que hay que limpiar y rejuntar, las humedades que suben del terreno, la estructura de madera que a lo mejor ha sufrido con los años… El trabajo es mayor, sí, pero el resultado de ver una casa vieja volver a la vida no tiene precio.

Hablemos de presupuesto, pero con las cosas claras

Cada casa es un mundo y cada reforma, un traje a medida. Por eso no nos gusta dar precios al aire. Lo que sí hacemos es ir a ver la vivienda, sea en Colombres, en la costa o tirando hacia la Peñamellera o Val de San Vicente. Medimos, escuchamos lo que queréis hacer, os damos nuestra opinión sincera y, con todo eso, preparamos un presupuesto cerrado y detallado. Sin sorpresas al final. Y por supuesto, sin ningún tipo de compromiso. Nos llamáis, quedamos, y empezamos a hablar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto puede durar una reforma integral?

Depende del tamaño y la complejidad. Renovar un baño puede llevar un par de semanas, pero una reforma integral de un piso puede irse a dos o tres meses. Si hablamos de una casona entera, con tejado, fachada y estructura, el plazo es mayor. Siempre hay que contar con el tiempo para la licencia, los pedidos de materiales y los imprevistos que siempre salen en casas viejas. Nosotros damos un calendario de obra realista desde el principio.

¿Qué es lo más delicado al reformar una casa de indianos en la zona de Ribadedeva?

Sin duda, el equilibrio. Hay que hacerlas cómodas y eficientes para el siglo XXI sin cargarse su esencia. Lo más complicado suele ser el trabajo en las galerías de madera, que a menudo están muy deterioradas por el clima, y el tratamiento de los muros de piedra. No se puede usar cualquier mortero ni cualquier aislante. Hay que entender cómo respira la casa para no crear problemas de humedades a la larga. Es un trabajo de artesanía.

¿Se puede vivir en la casa mientras hacéis la obra?

Si es una reforma pequeña, como un solo baño, se puede organizar. Pero para una reforma integral, no lo recomendamos. El polvo, el ruido, estar días sin agua o sin luz… es muy incómodo y además ralentiza el trabajo. Lo ideal es planificarlo para poder estar fuera durante el grueso de la obra. Se gana en tranquilidad y, al final, también en tiempo.

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