A las once de la noche, con un chorro de agua saliendo de debajo del lavabo, cualquier cosa parece una emergencia. Pero no todo lo que pasa de madrugada justifica llamar a un fontanero de urgencia y pagar la tarifa que eso lleva, y conviene saber distinguirlo antes de descolgar el teléfono.
Esto es lo que de verdad cambia entre una avería que aguanta hasta mañana y una que no, cuánto vale cada cosa en Asturias y qué puedes hacer tú en los veinte minutos que tarda en llegar el técnico.
Qué es una urgencia de fontanería de verdad
Solo hay tres motivos que obligan a un fontanero a salir fuera de horario:
- Agua que no se puede cortar. Una rotura aguas arriba de la llave de paso, o una llave general agarrotada que no cierra. Aquí cada minuto suma daños en tu casa y en la del vecino de abajo.
- Riesgo eléctrico o de gas. Agua cayendo sobre un cuadro eléctrico o sobre luminarias empotradas, y cualquier olor a gas.
- Vivienda inhabitable. Atasco general que devuelve agua fecal por los desagües, o quedarse sin ningún baño utilizable en casa con personas mayores o dependientes.
Fuera de esos tres casos, casi todo espera. Un termo que no calienta, una cisterna que gotea, un grifo que pierde, un desagüe lento o un radiador frío son molestias, no emergencias. Si cierras la llave de escuadra del aparato afectado y usas otro baño, mañana por la mañana lo arregla un fontanero en horario normal por bastante menos dinero.
Lo que cuesta cada escenario
Con las cartas boca arriba, para que puedas comparar:
- Intervención en horario normal: entre 30 y 40 € la hora, más el desplazamiento.
- Salida de urgencia (noches, fines de semana y festivos): entre 100 y 120 €, más desplazamiento. Ese importe cubre el desplazamiento inmediato y la primera actuación para cortar el problema.
El material va aparte en ambos casos y se presupuesta antes de tocarlo. Si la reparación definitiva exige repicar, sustituir un tramo de tubería o pedir una pieza concreta, lo habitual es dejar la avería contenida y sin riesgo por la noche, y rematar el trabajo al día siguiente en tarifa normal. Sale más barato para ti y el resultado es mejor, porque nadie hace una soldadura fina a las tres de la mañana.
Desconfía de quien te dé un precio cerrado por teléfono sin haber visto nada, y desconfía todavía más del «la salida son 39 €» que luego se convierte en cuatrocientos al firmar. La salida y la reparación son dos conceptos distintos y se te deben explicar por separado.
Lo que puedes hacer tú mientras esperas
Estos cinco minutos valen más que cualquier herramienta:
- Corta el agua. Primero prueba la llave de escuadra del aparato (debajo del lavabo, detrás del inodoro). Si no basta, ve a la llave general de la vivienda, normalmente en el armario del contador, en la entrada o bajo el fregadero. Gira despacio; forzarla puede partir el husillo.
- Si hay agua cerca de la electricidad, baja el diferencial antes de meter las manos o las bayetas.
- Si huele a gas, no toques ni un interruptor: cierra la llave de la instalación, abre ventanas y sal a llamar desde fuera.
- Avisa al vecino de abajo. Cuanto antes se seque su techo, menos parte hay que dar al seguro.
- Haz fotos. Del punto de la fuga, del agua acumulada y de los daños. Tu seguro de hogar te las va a pedir y suele cubrir la reparación del daño aunque no siempre la de la tubería.
Un apunte sobre el contador: si sospechas una fuga oculta, cierra todas las llaves de los aparatos y vigila la rueda pequeña del contador. Si sigue moviéndose, hay agua escapándose por algún sitio dentro de la instalación.
Las averías que más nos sacan de casa a deshora
Por frecuencia, la lista es siempre parecida. Roturas de latiguillos flexibles bajo el fregadero, que se rajan por vejez y sueltan agua a presión toda la noche. Tuberías de acero galvanizado de los años setenta que revientan por corrosión, muy habituales en los pisos de las cuencas y de los cascos antiguos de Oviedo y Gijón. Atascos de bajante comunitaria tras las cenas navideñas. Y heladas en tramos de tubería que discurren por garajes o caserías sin calefacción, que es lo típico de enero en la zona alta del Nalón.
La mitad se evitan revisando los latiguillos cada cinco años y purgando las tomas exteriores antes del invierno. La otra mitad, por desgracia, es cuestión de edad de la instalación.
Dónde trabajamos
Cubrimos toda Asturias, y en los dos núcleos grandes los tiempos de llegada son los más ajustados. Puedes ver el detalle del servicio para la zona de Oviedo y para la zona de Gijón, con los trabajos que hacemos habitualmente en cada una.
Llama y lo valoramos
Si tienes una avería ahora mismo, marca el 645 47 25 12. En la propia llamada te decimos si aguanta hasta mañana, y si aguanta, te lo decimos: sale más barato para ti y nosotros preferimos hacer el trabajo bien y a la luz del día. Y si no aguanta, tienes un fontanero en camino.