Instalar VMC doble flujo en reforma: guía paso a paso

Recuerdo la primera vez que entré en una casa con ventilación mecánica controlada de doble flujo. Fuera hacía un frío que pelaba, pero dentro el aire estaba templadito, sin corriente, y con un olor a limpio que ya quisieran muchos ambientadores. Desde entonces, siempre que puedo, intento convencer a mis clientes para que incluyan este sistema en sus reformas. No es un capricho: al final, hablamos de salud, confort y ahorro energético.

¿Por qué VMC de doble flujo en una reforma?

En construcción nueva es casi obligatorio, pero en rehabilitación es donde más juego da. La mayoría de viviendas antiguas o bien no ventilan, o lo hacen abriendo ventanas y perdiendo todo el calor en invierno. La VMC de doble flujo extrae el aire viciado de baños y cocina, le roba el calor a través de un intercambiador, y lo cede al aire limpio que entra del exterior. Resultado: ventilas sin perder temperatura. Si además aprovechas una reforma integral para meter los tubos por un falso techo de escayola o yeso laminado, la instalación queda invisible y el rendimiento térmico es brutal.

Planificación: cálculo de caudales según el CTE

El Documento Básico HS 3 del CTE marca las exigencias mínimas. No te puedes saltar esto ni en broma. Para una vivienda, los caudales de ventilación constantes son, por ejemplo: 15 l/s en cocina (si es independiente) y 10 l/s en cada baño o aseo. En dormitorios, el caudal de impulsión mínimo es de 5 l/s por persona, o 10 l/s por estancia si es doble. Echa un ojo a la tabla 2.1 del DB HS 3 y calcula el total. Luego dimensionas el recuperador para que mueva ese caudal sin forzar la máquina. Para una casa de 100 m² con tres dormitorios y dos baños, andarás en torno a unos 150-200 m³/h. Con eso basta para tachar el punto de normativa.

Instalar VMC doble flujo en reforma: guía paso a paso

Elegir el recuperador adecuado

Aquí hay que mirar varias cosas: caudal nominal (que sobre un 20% del cálculo), eficiencia de recuperación de calor (mínimo un 85%), nivel sonoro (menos de 35 dB(A) en salas de estar) y consumo eléctrico. Los modelos con motores EC son un poco más caros pero gastan muy poco. Yo siempre miro que el fabricante tenga recambios fáciles de conseguir, porque estos bichos trabajan 24/7 y hay que hacerles mantenimiento. Marcas como Siber, Soler & Palau o Zehnder son apuesta segura, aunque hay otras más económicas que también cumplen.

Diseño de la red de conductos y bocas

La red se compone de dos circuitos: impulsión (aire limpio a dormitorios y salón) y extracción (aire viciado desde baños y cocina). Los conductos suelen ser flexibles de aluminio o polietileno, aislados térmicamente para evitar condensaciones. Las bocas de impulsión se colocan en zonas de estancia secas, y las de extracción en húmedas. Ojo: la cocina puede llevar extracción adicional para campana, pero esa va por su cuenta. Lo más eficaz es llevar los tubos por el falso techo y bajar solo lo justo a las paredes. Así evitas rozas a lo bestia.

Ocultar los conductos en el falso techo

Esta es la parte que más me gusta. Con un falso techo de escayola o yeso laminado, todo queda escondido y apenas se come altura: con 25-30 cm tienes espacio de sobra para meter tubos de 125 o 160 mm de diámetro. Si el techo original es alto, ni se nota. Lo ideal es hacer un replanteo antes de cerrar: marcas por dónde van a ir los conductos, evitas cruces con luminarias y procuras que las bajantes a las habitaciones coincidan con rincones o armarios empotrados. Luego el platista te da forma y santas pascuas. Un truco: si pones registros de inspección en el falso techo, facilitas el mantenimiento sin tener que desmontar media casa.

Integración eléctrica sin dramas

El recuperador necesita una toma de corriente cercana, normalmente 230 V monofásica. La mayoría de equipos domésticos consumen entre 30 y 100 W, así que no requiere un circuito exclusivo. Si la reforma incluye nueva instalación eléctrica, mejor: dejas una línea desde el cuadro con su magnetotérmico de 10 A. Si no, puedes picar un poco y alargar desde un enchufe existente, pero asegúrate de que no compartas con electrodomésticos grandes. Algunos modelos traen control por bus o wifi, y necesitan un cable de comunicaciones. Conviene pasar un tubo corrugado de reserva por si acaso, que luego las paredes lloran.

Cómo minimizar rozas en paredes

El miedo de todo albañil: hacer regatas en tabiques que ya están terminados. La clave está en aprovechar huecos de construcción: cámaras de aire, trasdosados de yeso laminado, bajantes de instalaciones… Muchas veces puedes colgar los conductos flexibles por el interior de un armario o por un falso pilar. Si no queda otra que rozar, intenta concentrar las bajadas en un punto, como un patio de luces o un distribuidor, y desde ahí repartir a las estancias con tubos rígidos de pequeño diámetro (tipo 80 mm), que aíslas y metes en rozas de 4 cm de profundidad. Pero ya te digo, el falso techo bien pensado te salva el 90% del trabajo.

Montaje paso a paso

1. Replanteo general: con planos, mide y marca dónde irán recuperador, bocas y recorrido de tubos. 2. Instala el recuperador en un falso techo de cocina o lavadero, bien anclado con soportes antivibratorios. 3. Conecta los conductos desde el recuperador hasta las bocas, con abrazaderas y cinta de aluminio en las uniones. 4. Monta las bocas en techo o pared, según diseño, con rejillas orientables. 5. Cierra el falso techo solo después de haber probado el sistema con humo o un anemómetro. 6. Ajusta los caudales con las compuertas de regulación que lleve la máquina o con válvulas manuales. El equilibrado es fundamental para que no silbe ni descompense presiones. Créeme, perder una hora aquí te ahorra muchos dolores de cabeza.

Mantenimiento sencillo para que dure años

Los filtros son el alma del sistema. Se limpian o cambian cada 6-12 meses, según lo guarro que sea el aire exterior. Si vives en ciudad, mejor cada 6 meses. El intercambiador de calor también se ensucia; una vez al año lo sacas y lo lavas con agua templada. El motor suele ser libre de mantenimiento, pero conviene aspirar el polvo del habitáculo. Y ojo a las tomas exteriores: que no se atasquen con hojas o nidos de pájaros. Una rejilla con malla antipájaros es barata y muy efectiva.

Al final, montar una VMC de doble flujo en una reforma no es tan fiero como lo pintan. Con planificación, un buen equipo y un instalador que sepa lo que hace, ganas en calidad del aire interior y reduces la factura de calefacción. Y lo mejor: ni lo ves ni lo oyes. ¿Se puede pedir más?

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