
Lo que nos encontramos al tirar un tabique en Llanes
Llanes y todo el oriente de Asturias tiene su aquel. No es lo mismo picar una pared aquí que en el centro de una ciudad. Llevamos más de veinte años metidos en harina por toda la comarca, desde una casería cerca de Cabrales hasta un apartamento con vistas al Cantábrico en Ribadesella, y lo que vemos al abrir en canal una casa casi siempre cuenta la misma historia: la del mar y la del tiempo.
Lo primero que salta es la humedad. El salitre se come el mortero que da gusto, hincha las maderas y deja esa mancha blanquecina que no hay pintura que la tape de verdad si no lo atajas de raíz. En las plantas bajas de las casonas antiguas, es batalla fija. Abres una roza para meter un enchufe y te encuentras la piedra original chorreando. Y ni te cuento la carpintería exterior, que sufre lo que no está escrito. Muchas veces, lo que parece un simple lijado y barnizado acaba siendo una sustitución completa porque la madera por dentro está ya como el corcho.
Luego están las instalaciones. Te encuentras cables forrados de tela, tuberías de plomo que te piden la jubilación a gritos y distribuciones que no tienen ni pies ni cabeza para la vida de hoy. No es raro tirar un falso techo y descubrir que las vigas de castaño, que son la gloria bendita, están tocadas por la carcoma en alguna punta o que el aislamiento, si es que lo hay, son cuatro hojas de periódico de la época.
Nuestra forma de chapar en el Oriente
Nosotros no empezamos a dar mamporros el primer día. Lo primero es sentarse, escuchar qué se quiere hacer y, sobre todo, ver la casa. Verla de verdad. Tocamos las paredes, miramos el tejado, abrimos las ventanas. Hay que entender el edificio antes de meterle mano. Una vez que tenemos claro el proyecto, lo planificamos todo al milímetro.
Nuestro trabajo es organizar el cotarro. Que el fontanero no se pise con el electricista, que el de la pladur entre cuando tiene que entrar y que los materiales lleguen a obra el día que hacen falta, no una semana antes para estorbar ni dos días después para tener a la gente parada. Trabajamos con industriales de aquí, de la zona de Llanes, Ribadedeva… gente que conocemos de toda la vida y que sabe cómo se las gasta el clima de aquí.
Desde la demolición inicial hasta el último retoque de pintura, lo coordinamos nosotros. El cliente tiene un solo interlocutor. Se evitan muchos dolores de cabeza y malentendidos. Y al final, el resultado es el que tiene que ser: una obra bien hecha, sin sorpresas y en el tiempo que se ha dicho.
El papeleo con el Ayuntamiento: la licencia de obra
Esto suele asustar un poco, pero no tiene tanto misterio si sabes a qué puerta llamar. En el Ayuntamiento de Llanes, como en casi todos, la cosa va según la envergadura de la reforma.
- Si vas a hacer cambios importantes, de los que afectan a la estructura (tirar un muro de carga, por ejemplo), a la distribución de la vivienda (mover tabiques para hacer una cocina abierta) o a la fachada (cambiar ventanas, rehacer el revoco), vas a necesitar una licencia de obra mayor. Esto implica presentar un pequeño proyecto técnico firmado por un arquitecto o aparejador.
- Para obras más sencillas, lo que se llama obra menor, la cosa es más fácil. Cambiar los azulejos del baño, pintar, acuchillar el parqué, cambiar los muebles de la cocina sin mover tomas… Para eso suele bastar con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite más rápido y simple.
Nosotros nos conocemos el camino. Te orientamos sobre qué tipo de permiso necesitas y te ayudamos a preparar los papeles para que no des más vueltas de las necesarias. Es parte de nuestro trabajo.
No es lo mismo reformar un piso en la villa que una casona en el concejo
Una de las primeras cosas que aclaramos es esta. La reforma de un piso, aunque sea integral, suele estar más acotada. Te centras del tabique para adentro: suelos, paredes, instalaciones, baños, cocina. Los grandes frentes de batalla, como la cubierta o la fachada, son cosa de la comunidad de propietarios. El lío, por así decirlo, es menor.
Pero una casa unifamiliar, una casona o una casería asturiana… eso es otro cantar. Ahí eres responsable de todo, de la primera teja a la última piedra de la cimentación. Y los problemas suelen ser más gordos. Hay que revisar el tejado a fondo, no vaya a ser que lo arregles todo por dentro y a los dos años tengas una gotera encima del dormitorio nuevo. Hay que mirar bien las paredes de piedra, las posibles humedades por capilaridad que suben del suelo, la estructura de madera, el saneamiento… La inversión inicial es mayor y requiere un diagnóstico mucho más profundo antes de poner un solo ladrillo.
Hablamos y te damos un presupuesto cerrado
Si tienes una vivienda por Llanes o por esta zona del oriente y estás pensando en darle una vuelta, llámanos. Nos acercamos, la vemos juntos, comentamos las ideas que tienes en la cabeza y te preparamos un presupuesto detallado y cerrado. Sin compromiso y sin coste. Para que sepas desde el primer día en qué terreno te mueves. Así es como nos gusta trabajar a nosotros.
Preguntas frecuentes
¿Por dónde empezamos si quiero reformar mi casa?
Lo primero y fundamental es una visita a la vivienda. Es imposible dar un presupuesto serio sin ver el estado real de las cosas. En esa visita hablamos de lo que quieres, tomamos medidas, detectamos posibles problemas ocultos (humedades, estado de las ventanas, instalación eléctrica) y con toda esa información, elaboramos una propuesta detallada. Ese es siempre el punto de partida.
Quiero cambiar la galería de madera de mi fachada en el centro de Llanes, ¿puedo?
Con mucho cuidado. El casco histórico de Llanes está protegido y cualquier intervención en fachada, especialmente en elementos tan característicos como las galerías, balcones o miradores, está muy regulada. No se puede hacer de cualquier manera ni con cualquier material. Necesitarás un proyecto y el visto bueno del Ayuntamiento, y a veces incluso de Patrimonio. Antes de comprar nada, consúltalo, porque te puedes llevar una sorpresa. Nosotros te podemos guiar sobre los pasos a seguir.
¿Cuánto tiempo vamos a estar de obra?
Depende del tamaño del destrozo, como decimos nosotros. Reformar un baño puede llevar un par de semanas. Una cocina, algo parecido. Una reforma integral de un piso de tamaño medio, lo normal es que se vaya a dos o tres meses, si todo va rodado. Una casa completa, con tejado y fachada, el plazo es mayor. Lo que sí hacemos siempre es dar un calendario de obra realista en el presupuesto, para que sepas a qué atenerte.