

Reformas integrales en Langreo y la cuenca del Nalón
Llevamos más de veinte años metidos en harina, reformando pisos y casas por Langreo y por toda la cuenca del Nalón, desde aquí hasta Laviana, pasando por San Martín. Y si algo hemos aprendido es que no hay dos obras iguales, pero la base de muchos pisos de por aquí, sobre todo los más antiguos, es parecida. Sabes cuándo entras pero no lo que te vas a encontrar cuando empiezas a picar.
Lo primero que vemos al abrir un piso de los de toda la vida en Langreo es la historia que tiene detrás. Y eso, en obra, se traduce en sorpresas. Instalaciones eléctricas con cables de tela que dan miedo, tuberías de plomo o de hierro que mejor no mirar por dentro, y tabiques que se sujetan casi por la costumbre. Muchas veces nos toca sanearlo todo desde cero, que es lo suyo. Levantar suelos, tirar tabiques que no son de carga para ganar luz y espacio, y rehacer por completo fontanería y electricidad para que cumpla con lo de ahora y, sobre todo, para que sea seguro. No es un lavado de cara, es empezar con una base sólida.
Nuestra forma de trabajar: orden y realismo
Aquí no nos gusta correr. Lo primero es sentarnos con el cliente, ver qué necesita y qué se puede hacer de verdad en su casa. Nosotros aportamos la experiencia. Por ejemplo, te diremos que esa humedad que tienes en la esquina no se tapa con una mano de pintura, hay que buscar de dónde viene y cortarla de raíz. O que para el frío y la humedad de Asturias, lo mejor es no escatimar en aislamiento. Un buen trasdosado de pladur con su lana de roca dentro te cambia la vida y la factura de la calefacción.
Una vez que está todo claro, planificamos. El de la demolición no se puede cruzar con el que pone las ventanas, y el electricista tiene que pasar las rozas antes de que el albañil enfosque. Parece de cajón, pero la clave de una buena reforma es la coordinación. Trabajamos con un equipo de gremios de confianza, gente que sabe lo que hace y que no te deja colgado. Desde el que pica hasta el que da la última mano de pintura.
El papeleo: la licencia de obra en el Ayuntamiento
El tema del Ayuntamiento es más sencillo de lo que parece si se hacen las cosas bien. Aquí en Langreo, como en casi todos sitios, la cosa va así:
- Obras mayores: Si vas a tirar un tabique para unir la cocina y el salón, cambiar la distribución de la casa, tocar la fachada o cualquier elemento de la estructura, necesitas una licencia de obra. Esto implica un proyecto hecho por un técnico (un arquitecto o aparejador) y los plazos del Ayuntamiento. Es un proceso más lento, pero es el que toca para hacer las cosas con seguridad y legalmente.
- Obras menores: Para cambiar los azulejos del baño, pintar, acuchillar el parqué o cambiar la carpintería interior, normalmente basta con una comunicación previa o una declaración responsable. Es un trámite mucho más rápido.
Nosotros nos encargamos de orientarte en todo esto. Sabemos qué papeles hacen falta y cómo presentarlos para que no haya líos ni parones en la obra por un papel que falta.
No es lo mismo reformar un piso que una casa
Hay una diferencia fundamental entre meterse a reformar un piso en el centro de La Felguera o Sama y una casa o una casería en una zona más apartada. En un piso, la batalla es de puertas para adentro. Las instalaciones, la distribución, los acabados… pero te olvidas del tejado y de la fachada, que son cosa de la comunidad.
En una casa unifamiliar o una casería, la cosa cambia. Aquí eres responsable de todo. El tejado, que puede tener goteras o la estructura de madera tocada. La fachada, que a lo mejor necesita un buen aislamiento por fuera para que la casa no sea un congelador. Y las famosas humedades por capilaridad, las que suben del suelo y te destrozan la parte baja de las paredes. Son obras más complejas, que a menudo implican revisar la estructura y solucionar problemas que llevan ahí décadas. Nosotros hemos visto de todo, y sabemos por dónde empezar a meterle mano.
Si estás pensando en darle una vuelta a tu casa, llámanos. Nos acercamos, vemos el trabajo que hay que hacer, te escuchamos y te preparamos un presupuesto cerrado y detallado, sin compromiso de ningún tipo. Para que sepas desde el primer día lo que hay, sin sorpresas.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se tarda en reformar un piso completo?
Es la pregunta del millón. Cada piso es un mundo, pero para una reforma integral de un piso estándar de unos 80 metros (cambiando todo: instalaciones, baños, cocina, suelos, ventanas…), lo normal es moverse entre los 3 y 4 meses, siempre que los materiales lleguen a tiempo y no surjan imprevistos gordos al abrir las paredes. Dar un plazo exacto sin ver la vivienda es imposible.
En los pisos antiguos de la cuenca, ¿qué problema es el más común?
Sin duda, las instalaciones viejas y las humedades por condensación. Nos encontramos con sistemas eléctricos que no aguantan los electrodomésticos de hoy y con tuberías que están para cambiar. Y luego la condensación, por la falta de aislamiento y una ventilación deficiente. Por eso siempre insistimos en aislar bien y poner ventanas de calidad que rompan el puente térmico.
¿Os encargáis de coordinar todos los gremios?
Sí, por supuesto. Es una parte fundamental de nuestro trabajo. Nos encargamos de todo el proceso: albañiles, fontaneros, electricistas, carpinteros, pintores… Así el cliente solo tiene un interlocutor, que soy yo, y evitamos los típicos problemas de que uno le eche la culpa al otro. La obra fluye y los plazos se cumplen mucho mejor.